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Ganó Belgrano: una caricia para esos mismos locos de siempre

La Voz del Interior | 14/04/2019


En Belgrano, el duro golpe del descenso no se calma con un triunfo o una buena actuación, eso está claro aquí y en la China. No es cuestión de jugar un partido bien y listo: hacemos borrón y cuenta nueva, nada que ver.

Porque en realidad esos corazones heridos necesitarán un tiempo para curarse, para sobrellevar lo que les hicieron los de corto en la cancha y los de largo que toman decisiones en nombre del club.

Fue apenas una caricia para calmar un dolor inmenso metido en el pecho de los hinchas. Pero no es de inconformista, sino de puro realista que se siente así lo que ayer pasó en el Gigante de Alberdi con el triunfo 3 a 2 ante Lanús, por la ida de la Copa de la Superliga.

Esos locos son capaces de todo por Belgrano (leyó bien, es por Belgrano, no por sus jugadores o sus dirigentes), por amor al club, a los colores y se bancan todo. Por ellos es que el Gigante late, porque son capaces de meterle tanta energía a un momento de mierd... que estremecen hasta al más guapo.

Los brazos al viento, el grito pelado de “volveremos, volveremos...” como para que truene en todos los rincones del barrio y de Córdoba. Asegurándole a quienes escuchan que “esta campaña volveremos a estar contigo...”, como si hiciera falta que lo dijeran, porque no hay ninguna chance que alguien se imagine que no será así si a menos de una semana de haberse ido al descenso fueron a colmar las tribunas y meterle toda la tarde al aliento.

Por esos locos, por esos desconocidos que se dieron unos abrazos interminables en un montón de momentos y que ayer se miraron a los ojos y se preguntaron: “¿Por qué no se metió así antes?”.

Por ellos es que el fútbol es fútbol y nos enloquece a todos, nos hace sentir vivos cuando la pelota rueda en la cancha.

Por los descamisados

Rigamonti dijo: “Lo de la gente ya no sorprende. Vivo en un barrio de Córdoba y es reconfortante lo de la gente. Es el mejor reconocimiento. El hincha de Belgrano es sufrido, este club vivió cosas lindas y feas, y siempre han estado”.

Con sus palabras el arquero-hincha sabe que no le fallaran y que estarán allí, en cualquier lado, vestidos de celeste y poniéndole el pecho a todo lo que venga.

Son ellos, los descamisados de siempre, los que se aguantan el sol y el frío, los que alientan en las buenas y en las malas, como ayer, con el equipo en la segunda categoría del fútbol argentino, pero con una hinchada que es de Primera División.

El Pirata les debía un partido con la entrega que la gente pide y lo tuvo. Fue en esta Copa de la Superliga, pero estuvo, como para dibujar una sonrisa en medio de tanta cosa triste vivida en estos tiempos.

Ganó el Celeste porque puso mucho, corrió un montón y jugó para ganar. No hay presión de promedios, es cierto, pero sí el compromiso con los hinchas y el socio, con esos que saben que si las cosas se hacen bien, sin “sobrar”, se puede conseguir un resultado positivo en la B Nacional y la vuelta darse en el tiempo que ellos sueñan.

La gente fue al Gigante por Belgrano y su pasión, porque siempre están. Para ellos es el mimo del triunfo obtenido.


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