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Las obviedades que se pierden de vista por el pasional tema Belgrano-Suárez

La Voz del Interior | 02/02/2019


Se publica una nota de Matías Suárez en Mundo D y los hinchas de Belgrano reaccionan en todos los sentidos. Es un asunto de máxima susceptibilidad en un contexto de necesidad y urgencia deportiva.

Están los que insultan al jugador por haberse ido a River a 10 fechas del final de la temporada. Están los que le desean lo mejor a “el Oreja” y entienden que la oferta económica era lo mejor para él y su familia.

En ese vaivén de sentimientos, hay un par de obviedades que se pierden de vista. Es algo común en el fútbol. Y que el periodista marque algunas de esas obviedades pone a ese periodista en el lugar de “anti” o de “pro”, según esa dualidad emocional que están mostrando las masas celestes.

Vamos por parte.

“Yo todavía tengo sueños”, dijo Suárez después de marcar su gol en el 4-0 de River sobre Godoy Cruz. Y sonó a “Belgrano hoy no tiene sueños”. Y sí, hoy Belgrano no está soñando. No puede. No es que no quiere, no es que olvidó esos sueños.

No, no, Belgrano está centrado en el ahora. Belgrano hoy tiene una urgencia: es salvarse del descenso. NO importa otra cosa. Cuando resuelva eso, cuando logre quedarse en Primera, volverán los sueños, que nunca dejan de estar.

Suárez aceptó la oferta de River porque le da más que Belgrano. El “le da más” no es que Belgrano “no tiene nada” para darle. Era el mejor contrato del plantel, era el mimado de la hinchada. Que Belgrano no puede darle más que River es una verdad que no debe ofender a nadie.

River está varios niveles por encima de Belgrano en potencial económico y deportivo. Es el orden del fútbol argentino, lo que merecería un debate de mil páginas sobre si es el orden correcto.

Sigamos.

Belgrano, OBVIO, no está mal como club. Sigue siendo un club modelo con tremendo predio y condiciones de primer nivel. Con buena fama con representantes y respetado en general. Pero no es River por la lógica “del orden del fútbol argentino”. Córdoba no es Buenos Aires en fútbol (perdón por la obviedad, pero la nota pretende visibilizar lo perdido de vista).

No hay nada que la dirigencia de Belgrano pueda darle a Suárez para equiparar lo que puede darle a River porque los presupuestos son diferentes. ¿Eso hace a la dirigencia de Belgrano una mala dirigencia? No, claro que no. Si la dirigencia hiciera locuras sería grave. Y esta dirigencia nunca ha hecho locuras.

“Que Pérez ponga plata”, es una queja común en los críticos del modelo de gestión de Belgrano. Tampoco es solución. Armando Pérez la puso con Chelo Delgado, Cuqui Silvera y otros tantos casos más. Y la suma 2+2 no dio cuatro.

Que le erran a los técnicos, “que Bernardi”, “que este”, “que aquel”. Esas son otras quejas comunes en el foro pirata de las redes sociales y también en los comentarios en las notas web. Memoria, señores. Cuando llegó Zielinski de un Patronato en zona de Promoción para caer al Argentino A, todos pensaban que Pérez y compañía estaban metiendo la pata. A mediados de 2011, con el ascenso ante River, Pérez “era un visionario”.

Las cosas como son. Belgrano tiene de director deportivo a una persona que sabe lo que es Belgrano. Nadie puede cuestionarle a Juan Carlos Olave su lealtad y amor por la camiseta. Y hay más: el presidente Jorge Franceschiganó con una abrumadora ventaja las elecciones.

El socio vio en él a la persona adecuada. Franceschi está desde la hora cero con Pérez. O sea, Belgrano tiene en su conducción a dirigentes REPRESENTATIVOS y CONOCEDORES en la materia.

Vamos terminando.

Como es fútbol y como pasa con los que están en el campo de juego, y como pasa en cualquier profesión, a veces se acierta y a veces no. Que Belgrano esté apretado deportivamente como está hoy, es algo que también tiene a Suárez en la foto. Suárez jugó en las peores campañas, en las que llevaron a esta situación actual.

Como pasa en la vida, a veces las necesidades de uno y otro no coinciden. Y ese es el asunto con Suárez y Belgrano. Para algunos Suárez será un “cagón” que se bajó del barco; para otros, hizo lo que era mejor para él y su familia.

Dualidades al margen, la verdad más grande es que Belgrano es más que cualquier nombre propio. Ni Suárez “es un criminal”, ni los dirigentes “no saben nada”, ni el equipo “no tiene nada”.

Belgrano tiene épica, siempre la ha tenido. Y la necesita en los nueve partidos que quedan en la Superliga. Belgrano ha estado antes en situaciones límites como esta. Y las superó. BELGRANO ES BELGRANO. Los hinchas saben de qué hablamos. Es una obviedad.

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COMENTARIOS

Usuario: Anonimo
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Usuario Registrado Anonimo - 190.191....
no se dice "erran" la acción de errar en buen castellano es YERRAN
05/02/2019 18:17

 
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