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Belgrano: reconstruir en el peor momento

Día a Día | 19/09/2015


 

El 26 de julio de 2015, Belgrano disputó con Boca lo que era el partido del año. Esa noche en un Kempes vestido de gala, recibió al Xeneize, que llegaba puntero y con Carlos Tevez como mega estrella, con 37 puntos. Y al Pirata se le presentaba la gran chance de ponerse a un punto si ganaba, ya que sumaba 33. Pero perdió 1 a 0, por aquel gol de Fernando Gago y cuando Boca terminó con 9 en cancha.

Muchos de los hinchas que colmaron el Kempes aquella vez se fueron con una mueca porque a Belgrano le faltaba ese salto de calidad para ganar los partidos clave. Pero ninguno debe haber ni siquiera imaginado que a partir de esa derrota comenzaría la debacle que hizo eclosión en el bochornoso 5-1 a manos de Lanús, con eliminación de la Copa Sudamericana. Y la necesidad de Armando Pérez de salir a respaldar públicamente el trabajo de Ricardo Zielinski, como lo hizo ayer.

Tras Boca, el equipo del Ruso ya no volvió a merodear la punta, sitial que alcanzó en la fecha 10 tras vencer a Crucero del Norte (1 a 0) y ser momentáneo líder en Primera a puro remo. Y casi vuelve a serlo en la 13ª, porque si ese domingo ganaba en Mendoza, quedaba arriba por el traspié de Boca frente a Aldosivi. Sin embargo, perdió con Godoy Cruz. Había que pisar firme y decir “acá estoy, soy Belgrano”, y no lo hizo.

Después de Boca, ya nada fue igual para el Pirata. Perdió por un mes a Lucas Zelarayán, su máxima figura, por una dolencia en la rodilla. Y aunque le empató a Racing tras jugarle de igual a igual en el Cilindro, y después venció a Tigre (con Juan Carlos Olave decisivo para salvar el triunfo), se venía el tobogán. De hecho, fue la última victoria Pirata. Y hace más de un mes que Belgrano no gana. Su peor momento.

Mal en los dos frentes. La cronología viene a cuento para explicar el abrupto final de la aventura internacional que inició Belgrano en una Copa Sudamericana que representó un trago amargo. Después de aquel triunfo sobre Tigre, el Celeste enfrentó a Central en Rosario, un rival directo en los puestos de arriba en la tabla. Y el Canalla lo apabulló. 

Belgrano empezaba a ceder lugares de privilegio en el lote de los seis primeros que clasifican a la liguilla pre Libertadores, uno de los grandes objetivos para este semestre, junto a la Sudamericana.

Y, por la Copa, el Celeste debutó con Lanús y no pudo sostener la victoria, quedando muy condicionado. Aunque ni el más pesimista tuvo una pesadilla como la que padeció el jueves en La Fortaleza.

Y con la clasificación para la siguiente fase de la Copa tan comprometida, y con ella el anhelo de cruzar las fronteras del país al fin, también extravió el rumbo en el torneo local. Y, después de Central, sólo cosechó dos puntos de los últimos nueve, con pobrísimos empates frente a Olimpo (0-0 de local) y Rafaela (rescató el 1-1 al final), contra dos de los peores del grado. Y perdió contra Temperley, que tampoco es una maravilla. Queda claro que Belgrano no llegó en su mejor momento a la revancha con Lanús, su otro partido del año. El que debía ser uno de los más importantes de su historia. Y resultó uno de los más lacerantes de los últimos tiempos. Un quiebre. 

Espaldarazo de Pérez. Era de esperar que Armando Pérez, el hacedor del mejor momento de Belgrano en sus 110 años, salga a poner la cara y el hombro en esta hora aciaga. Y lo hizo con firmeza: “No es la muerte de nadie”, remarcó en ESPN Radio. Y reiteró que quiere retener por otro año a Zielinski, su socio en la bonanza. “Tiene contrato hasta diciembre, pero espero que nos podamos sentar y arreglar que siga el año que viene”, aseguró.

“Tenemos que aprender. Hicimos lo mejor que pudimos (dijo en referencia a la goleada ante Lanús), petuvimos todo en contra y cometimos todos los errores del mundo. No es la muerte de nadie”, señaló Pérez.

No es la muerte. Pero Belgrano salió herido y debe reponerse rápido, enfocarse otra vez en el objetivo de figurar entre los seis primeros y así demostrar que los proyectos serios son, justamente, para absorver momentos difíciles como este.

Dilema Pérez
Era también la semana de Armando Pérez. Casi a la par de que se jugaba el verdadero pasaje internacional en la Sudamericnacana junto a Belgrano, pensando en pasar a Lanús para ir a Uruguay; también anunció que terciará como candidato a presidente de la AFA, al igual que Marcelo Tinelli y Luis Segura.

Pérez sabe que es visto como alternativa potable, a partir de su gestión en un club que se volvió modelo. Razones de salud, quizá postergaron su decisión. Y ahora está lanzado. Justamente, la pregunta es si podrá abordar semejante empresa sin descuidar al club. Había que apostar fuerte al semestre, a clasificar en la Copa, y no se pudo. Le achacan que el plantel quedó corto (calidad y cantidad) y que no hizo el esfuerzo suficiente para que Belgrano sea más ambicioso.

Dilema Ruso
Tras lo que fue la peor derrota en su ciclo brillante en Belgrano, Ricardo Zielinski se vio en la necesidad de pedir disculpas al hincha de Belgrano. Sabía que era difícil pelear con los clubes grandes en los primeros puestos del Torneo de los 30. Y que en la Copa Sudamericana le tocó en suerte, quizá, la llave más compleja.

Advirtió que el plantel estaba muy justo y pidió refuerzos, sobre todo dos puntas y un volante central. Se sumaron Mario Bolatti tras larga inactividad y un Luciano Becchio que sigue siendo una incógnita. Aún así pretendió darle la misma importancia a los dos frentes, sin priorizar. y le salió caro. Quedó afuera en la Copa por goleada y relegó puestos en el torneo, hoy por hoy fuera de la liguilla pre libertadores, el objetivo. Armando Pérez hizo público su deseo de retenerlo, pero en diciembre el Ruso cumple cinco años como DT y habrá que ver cómo asimila el este golpe.

Dilema Chino
La quería romper contra Boca, jugar su gran partido, hacer el gol de su carrera. Y lo que le quedó fue el dolor por la derrota y por una rodilla inflamada. Debió iniciar un tratamiento por tendinitis y reapareció contra Rosario Central, un mes después. Pero Lucas Zelarayán ya no fue el mismo que antes de la lesión. Apareció con su talento a cuentagotas y una de las explicaciones del bajón en Belgrano pasa por la merma en su rendimiento.

El Chino era carta ganadora del equipo y no apareció en su dimensión contra Lanús, como tampoco lo había hecho en el partido previo, en Rafaela, donde salió ofuscado al ser reemplazado. En su esplendor, cuando sonaba con fuerza para clubes de primera línea o para emigrar al exterior, Armando Pérez reconoció que en diciembre posiblemente su pase sea negociado (¿Y si se queda será el “estandarte”?).

En este último trimestre el Chino deberá reaparecer y reposicionarse en el equipo, esperando por el último objetivo de entrar en la Liguilla. Él tiene con qué y debe volver.

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COMENTARIOS

Usuario: Anonimo
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Usuario Registrado leo1983 - 181.20.1...
fuerza carajo que se puede.
19/09/2015 15:17

 
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