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Zielinski: Decir pavadas, engañar a la gente, toda esa cosa no me gusta

Día a Día | 28/07/2014


"¿Si tengo deseos? No, deseos tengo para mi familia. En el fútbol aspiro a que llegue el mensaje y hacer una buena campaña”, dijo el Ruso.
"¿Si tengo deseos? No, deseos tengo para mi familia. En el fútbol aspiro a que llegue el mensaje y hacer una buena campaña”, dijo el Ruso.
Una nueva temporada viene a buscarlo. Desde aquella vez que asomó por Alberdi en febrero de 2011 hasta hoy, en la vida de Ricardo Zielinski, Belgrano dejó de ser sólo un equipo al que llegó para dirigir. A la par forjaron un sentido de pertenencia que había quedado perdido.

El lunes, ante Independiente, por los 16avos de la Copa Argentina, el entrenador volverá a estar en el banco de suplentes. Y en la previa, fiel a su estilo, navegó con su barco siempre sereno y hábil para hablar de fútbol. A la manera del Ruso.

–¿Esta temporada tiene algo de distinto al ser de Transición o es siempre lo mismo?

–No, nunca es lo mismo. Y de Transición no tiene nada. Nos preparamos como otros años. Con muy buenas expectativas tratando de que hagamos un buen campeonato.

–¿Cuándo dice que de Transición no tiene nada, mira distinto a otras opiniones sobre el tema?

–En realidad tiene todo en juego. Las Copas, se promedia para el descenso. Creo que no tiene nada de diferente con respecto a otros campeonatos.

–Entonces no hay menosprecio del torneo que se viene.

–Nosotros no menospreciamos nada. Cada participación de Belgrano en cualquier compromiso que tenga, tenemos la obligación de honrarlo.

–Dice que están las Copas. ¿Es uno de los objetivos?

–Siempre los objetivos que nosotros tenemos por delante son los mejores. Después la realidad nos acomodará adonde deberemos estar. Cuando se arranca las expectativas son buenas.

–¿Dónde encuentra la motivación? En algún momento expresó algo de “ciclo cumplido”.

–No, nunca dije ‘ciclo cumplido’. Fundamentalmente estamos orgullosos de laburar en Belgrano, de pertenecer y tener sentido de pertenencia. Mientras tanto estamos preparados como todos los años para dar lo mejor de cada uno.

–Cuando uno lo ve trabajar, correr en el predio en trabajos tácticos, entiende algunas cosas...

–Siempre hay que trabajar mucho. Desde que estamos acá todos hemos tratado de dar lo máximo para que Belgrano esté en lugar donde está. Es la obligación que cada uno tiene de dar lo máximo.

–Se pensó que podía irse de Belgrano después de haber logrado el ascenso, buenas campañas, una clasificación a una Copa...

–Nosotros estamos orgullosos de pertenecer al mundo Belgrano. Cada vez que vamos al entrenamiento a la mañana lo hacemos con mucho gusto, por amor a la profesión y mucha seriedad. Y encontramos en todos los estamentos del club la misma predisposición. La idea es tratar de ser los más dignos en nuestra profesión.

–Tuvo ofertas para irse y muchos esperaban su volantazo.

–Hemos tenido posibilidades, inclusive del fútbol argentino. Pero me parece que era bueno seguir en este proceso para cerrar algunas cosas de acá a un año y medio, un año.

–¿Qué cosas por ejemplo?

–Consolidar algunos chicos en Primera, es muy importante para el futuro de Belgrano.

La charla no declina. Como si fuera un ida y vuelta propio de un partido de metegol. Sin guardarse nada, yendo al frente. Entonces el entrenador explica qué se podrá ver del nuevo Belgrano en cancha. Ante Talleres, en el clásico que ganó 3-1, la idea de salir jugando desde su arco fue clara. ¿Qué busca de los suyos en cancha? “La idea es presionar lo más alto posible, mejorar en la tenencia de la pelota. Recuperarla lo más alto y rápido. Y jugar cerca del arco contrario. Pero a veces el otro juega y lo que no se entiende es eso”, sostuvo sagaz el hombre de 54 años.

–En el Mundial muchos decían, un poco en broma, otro en serio, que Argentina jugó a lo Belgrano.

–Yo creo que hay que ser claros: el 80% de los equipos del mundo que no tengan acceso a jugadores de primera línea generalmente juegan a prácticamente lo mismo. Los jugadores por ahí le dan un vuelo, pero el sistema que más se usa es el 4-4-2 que lo utilizan los que no acceden a jugadores desequilibrantes.

–Pérez (presidente del club) dijo que no tenía menos plantel que antes. Usted dio a entender que sí. ¿Hablan sobre el asunto?

–Me sorprende porque con Armando y la Comisión tenemos un criterio unificado. A veces te sacan frases de contexto. Si yo tengo algo que decirle a Armando se lo digo personalmente. Estamos en formación y debemos esperar.

–¿Sin descenso, la Copa Argentina se mira de otra forma?

– Belgrano siempre mira las cosas de la misma forma. Las coyunturas no son diferentes. Cada compromiso tenemos la obligación de tomarlo con la misma seriedad.

–¿Arrancan para ganarla?

–Arrancamos cualquier situación para ganar. Sea amistoso, sea una Copa o un partido del campeonato.

–Hace días dijo: “No le rompan los quinotos a Lucas Zelarayán”. ¿Puede decir lo mismo a los que piden un título?

–Tenemos que mirar bien la realidad de Belgrano. O entra en la locura de muchos equipos de traer jugadores que valen montón de dinero y empieza a deber. O sigue con el proyecto, a pesar de que a mucha gente no le guste.

–Eso no quita que tenga el sueño de lograrlo

–Todo el mundo que empieza el campeonato tiene el gran sueño de hacer una buena campaña. Ahora, hablar de lo que va ha pasar... la verdad decir pavadas, engañar a la gente, todo esa cosa no me gusta. Me parece innecesario.

El triunfo de una identidad. Cuando el Chiche Sosa dijo “adiós”, todos en Belgrano se quedaron con la boca abierta y sin entrenador. Parecía que el caos estaba dispuesto a abrir la boca frente a un equipo sin rumbo. Pero Armando Pérez, el presidente, tiró el anzuelo a orillas del río Paraná. No sacó ningún pescado, sino un tipo llamado Ricardo Zielinski que dirigía entonces a Patronato y tenía a su equipo en zona de Promoción en la B Nacional. El 14 de diciembre de 2010 puso el gancho y empezó a ganarse el respeto de todos.

Debutó el 4 de febrero de 2011 en Alberdi. Aquella tarde el Pirata igualó 1-1 ante San Martín (SJ) y en la tribuna sonó una sola pregunta: ¿Quién es este tipo? El Ruso ya había ascendido a Primera con Chacarita en 2009. Ansiosos, los periodistas cordobeses esperaban que declarara como la mayoría: vendiendo humo. Sin embargo llegó, dijo tres frases, se rió otras tantas y se puso laburar.

“Con Zielinski bajamos los niveles de ansiedad”, declaró Juanca Olave señalando así una de sus virtudes en su llegada. Empezó a hacerlo cuando el equipo estaba último en la B Nacional sin confianza ni respuesta. El hombre no sólo trajo una idea de juego que después transformó en identidad, sino que le habló “simple al jugador”, algo de lo más difícil para la mayoría de los mortales. No le fue fácil al principio: en su cabeza el 4-4-2 dejó de arranque afuera al talentoso Franco Vázquez y algunos lo putearon feo. Él sabía que el Mudo iba a madurar y tiempo después se encontraron para las grandes hazañas. Apreció el 4-4-1-1 y fueron socios del éxito.

Pero antes de la gran alegría –el ascenso en 2011 ante River– el Ruso trabajó firme en devolverle la confianza a sus dirigidos. Después apuntaló un sistema táctico donde “sostener el arco en cero” era el primer objetivo. Claro, para ello exigió una disciplina táctica que internalizó en todos gracias a dos motivos fundamentales: frontalidad y humildad. Desde esos valores se erigió en un líder que ganó consenso sin tirar bombas. Cuando tuvo que decir las cosas se las arregló para que el mensaje le llegara a quién correspondía.

El histórico regreso a Primera División después de voltear al Millo en Núñez terminó de llevarlo a un sitial de privilegio. Sin embargo, él jamás cambió las formas ni los modos. Y eso respetó el futbolista. Siguió igual. “Haber ascendido no me cambia nada. Voy a ser el mismo siempre”, se cansó de declarar en cuanto pudo. Más tarde consolidó a la B en 1ª y clasificó a la Copa Sudamericana.

Rareza feliz. Metió varias campañas respetables como la del Inicial 2012 con 36 puntos históricos. Con un respaldo dirigencial inquebrantable se convirtió en el DT de la Argentina con mayor continuidad en el cargo. Eso se produjo en abril de este año cuando Gustavo Alfaro se alejó de Arsenal.

Su futuro. El DT está ligado hasta diciembre de 2015. Aunque él prefiera enfocarse en el presente y deja claro: “Más que la firma, lo importante es la palabra”. Y tiene razón. El fútbol actual siempre es día a día.

La era Zielinski:

En la actualidad, es el director técnico con más tiempo en el cargo en equipos de Primera División: tres años y seis meses (desde enero de 2011).

Obviamente, es el técnico que más veces dirigió al Pirata en Primera (114). Además, suma partidos en Copa Argentina (4) y Copa Sudamericana (2).

Como DT, es el único en la historia Pirata en haberle ganado a los cinco grandes (Boca, River, Independiente, Racing y San Lorenzo), como visitante.

El que más triunfos tiene en la historia de Belgrano: 53, en 142 cotejos (incluida PBN), más 55PE y 34PP. Tiene una eficacia del 50 por ciento.

Nunca perdió tres partidos consecutivos. Eso le permitió capear posibles crisis. Hasta ahora, su Belgrano marcó 155 goles y recibió 121.

Su perfil bajo es compatible con el que posee de la conducción de Armando Pérez. Nunca una declaración altisonante que resquebrajara algo.

Ostenta la racha de partidos sin perder como visitante de Belgrano en Primera, que llegó a 21. Es la mejor de la historia de todo el fútbol cordobés.

Su mejor campaña fue la 2011-2012: 59 puntos (máximo en la historia de Belgrano en Primera), 14 triunfos (mayor cantidad) y 7 derrotas (la menor).

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