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El homenaje a la Chacha Villagra

Día a Día | 16/09/2013


Emoción. Doña Berta, la mamá de Julio Villagra mira las fotos de los equipos en los que jugó su hijo menor
Emoción. Doña Berta, la mamá de Julio Villagra mira las fotos de los equipos en los que jugó su hijo menor
Las lágrimas brotaban de los ojos de doña Berta. A sus 74 años, con el pelo bien blanco, entró por segunda vez en el fin de semana al estadio que lleva el nombre de su hijo. Julio César era el menor de los hermanos Villagra, una familia típica de un barrio multitudinario como Villa El Libertador. Y 20 años después de que el nene más chico decidió quitarse la vida, esa madre aún lo llora. Pero una sonrisa de satisfacción la envuelve nuevamente en cada homenaje que recibe. Es que doña Berta es la madre de “El hombre que le robó el nombre a un Gigante”. Así se llama la muestra fotográfica que homenajeó a la Chacha, ese jugador-emblema-símbolo de Belgrano que fue y sigue siendo idolatrado por los fanas piratas. “Era callado, como yo. Cuando entraba a la cancha era bravo. Es muy lindo el homenaje y que la cancha lleve su nombre. Era muy bueno y muy querido”, dijo la mamá.

Hugo, el hermano, no pudo contener las lágrimas cuando Pichón, un hincha que definieron como “el poeta de la tribuna”, leyó unos versos recordando al ídolo. “Esto es muy lindo. Hemos venido del barrio con mi vieja, los amigos del barrio. Ver las fotos, la cancha. Esta cancha donde hemos vibrado cuando jugaba”, le contó Hugo a Día a Día. El hermano de la Chacha reconoce que todavía lo extraña. “A estos 20 años desde que se fue, los vivimos re tristes. Pero estos homenajes te alegran. La gente lo recuerda bien. Estamos en el barrio que amamos con mi madre. Son días especiales para ella”.

La presencia de varios de sus amigos hicieron ameno un momento de tristeza. “Era un tipo sencillo al que le gustaba lo que hacía. Nos criamos con él y gracias a él nos hicimos hinchas de Belgrano”, dijo uno de los muchachos.

Homenaje y lágrimas. Las palabras recordando a Villagra le pusieron un nudo en la garganta a muchos de los que lo conocieron. José Altamirano, popularmente conocido como Lunita de Alberdi, recordó con emoción a la Chacha: “Era un fuera de serie. Para que los chicos lo puedan comparar con alguien de ahora, era como el Picante Pereyra. Hábil, encarador, atrevido, fastidioso para los rivales. Recuerdo cuando llegó desde su barrio, con su bolsito y su amigo de apellido Luna, que jugaba con él”.

Don Ricardo Villalón, fotógrafo eterno del deporte cordobés, quiso aportar lo suyo. Apenas empezó a recordar a la Chacha, rompió en llanto. Cuando pudo armar una frase lo recordó diciendo: “Le saqué la foto con Maradona y, cuando la vi, se me movieron las piernas de la emoción. A la Chacha no le gustaba sacarse fotos pero una oportunidad como esa no iba a tener todos los días y se sacó con Diego”. Y, ahí nomás, agregó una anécdota: “Tito Cuellar fue un ídolo del club. Y siempre decía que él quería que todos los jugadores fueran como la Chacha Villagra. Daba todo por Belgrano y por eso se identificó mucho no sólo con Cue llar sino también con todos los hinchas del club”.

Las palabras se mezclaban con la emoción. Los más jóvenes le preguntaban a los más veteranos. Los viejos mezclaban nombres en las formaciones pero no importaba. En todos los 11 titulares que nombraban, siempre estaba la Chachita Villagra.

¿Quién fue la Chacha? Julio César Villagra debutó en la primera de Belgrano en 1982 con Raúl Pucho Arraigada como DT. En esos años, el Celeste jugaba el torneo de la Liga Cordobesa ya que Talleres, Instituto y Racing ya jugaban los torneos de AFA. Originalmente, La Chacha fue wing derecho, pero su talento y capacidad de adaptación a distintos puestos lo llevaron a jugar también en la otra punta, como volante por derecha y como número 10, o sea, de enganche.

Se fue metiendo en el corazón de los hinchas en esa época de vacas flacas. Era tímido en extremo, pero adentro de la cancha se transformaba. Hábil, atrevido, pícaro y difícil para todos los rivales que lo querían marcar. Por lo que hacía adentro de la cancha y por su humildad afuera, se hizo ídolo celeste.

En 1984, se fue a préstamo a Estudiantes de Río Cuarto junto a Ariel Ramonda, uno de los tantos compadres adentro de la cancha. Al año siguiente volvió al Pirata y siguió hasta 1991 donde fue una de las figuras del ascenso a Primera en el equipo donde brillaban Luis Sosa, Gustavo Spallina y el Diablo Monserrat.

En diciembre de ese año los dirigentes decidieron darle el pase libre en “reconocimiento a su trayectoria”. A pesar de que siguió jugando en Perú, primero, y en Racing, después, su carrera y su vida no fueron lo mismo. Tito Cuellar, el técnico que lo quería siempre, lo llevó a jugar a Corralito, en la Liga de Río Tercero. El 15 de septiembre de 1993, con un disparo en la sien, decidió quitarse la vida llenando de tristeza el corazón de todos los hinchas de Belgrano y de todo el fútbol cordobés. En 1994, Gregorio Ledesma, entonces presidente pirata, decidió ponerle su nombre al Gigante de Alberdi.

La película. Tanto fue el mito y la idolatría que generó la Chacha Villagra después de su muerte que un grupo de periodistas deportivos encabezados por Pablo Iván Rodríguez, Juan del Campillo e Ivana Maritano decidieron hacer un documental. “Nos interesaba rescatar la figura de Villagra. Fue una época donde no había tanto registro, tanta documentación. Es un emblema para el club y sobre todo por el tema del nombre del estadio”, manifestó Rodríguez. El material fílmico se está procesando y, a fin de año, se podrá ver el documental.

A pesar de las intenciones, no hay ningún cartel, placa o monumento en el estadio que recuerde que lleva el nombre de Villagra. A eso apuntará el próximo objetivo. “Seguramente esta comisión hará justicia y pondrán un cartel”, cerró Rodríguez.

201 veces. Jugó la Chacha Villagra para Belgrano. Metió 24 goles. Ganó el Regional 85-86 y ascendió en el 91.

Muestra. En la sede del Pirata, en Arturo Orgaz 510, está la Fotogalería con la muestra sobre la Chacha Villagra.

Los inicios. Amigos. Julio Villagra posa con Mario Luna (actual árbitro de la Liga), su amigo de Villa El Libertador. Fue una de las primeras fotos con la Celeste.

Con Diego. Grandes. En 1986, Diego Maradona jugó un partido para Belgrano en el entonces estadio Córdoba. La Chacha no pudo jugar pero se sacó una foto con el 10.

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La Opinión de Carlos Arbulú -Kinesiólogo de Belgrano- La camilla es el diván de muchos jugadores. Y la Chachita Villagra hablaba mucho conmigo. Era muy tímido pero, cuando tenía feeling, era muy abierto. Hemos compartido charlas de familia, de proyectos.

Tenía una faceta desconocida para muchos: le gustaba cantar y yo le hacía la pata con la guitarra. Era un chico muy noble, muy querido.

Emociona ver el reconocimiento de la gente, por su humildad pero también por la forma de jugar. Ese atrevimiento que tenía no era lo que reflejaba afuera donde era tímido y callado.

La iniciativa de ponerle el nombre al estadio es muy buena. Hay que reflejarlo en un cartel, en una placa. Ojalá que se prenda la llamita y se concrete el reconocimiento.

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A pensar en Olimpo. El plantel de Belgrano disfrutó de un fin de semana libre después de la goleada 3-0 a Vélez. Pero los jugadores del Celeste están citados para el lunes por la mañana, en el predio de Villa Esquiú, para empezar a pensar en el juego ante Olimpo del sábado próximo, a las 16.

En cuanto a los lesionados, el cuerpo médico encabezado por José Luna tiene que evaluar el estado de Juan Quiroga y Ezequiel Maggiolo, ambos lesionados en el juego del viernes pasado. El defensor tiene una contractura en el soleo derecho y el delantero se fu e con un fuerte dolor en el isquiotibial izquierdo. El que más complicada la tiene es el delantero. Mañana le harán un diagnóstico por imágenes pero temen un desgarro.

En el caso de Quiroga, confían en que la contractura lo deje estar en el partido del sábado. Tendrá una semana entre algodones para poder hacer bien la recuperación.

Los médicos del plantel pirata son optimistas con la recuperación de defensor ya que se retiró de la cancha por precaución y antes de que la lesión sea mayor. Después de las evaluaciones, se sabrá el grado de las lesiones y, durante la semana de trabajo se lo exigirá al máximo.

El resto del plantel está en condiciones de ser tenido en cuenta por el técnico Ricardo Zielinski que el miércoles hará práctica de fútbol.

El viaje a Bahía Blanca está previsto para el viernes por la mañana en un vuelo chárter.

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