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Belgrano, otra vez con un gol en contra

Día a Día | 03/09/2012


Belgrano no jugó bien y Lunati, tampoco. Los jugadores se quejaron toda la noche.
Belgrano no jugó bien y Lunati, tampoco. Los jugadores se quejaron toda la noche.
No puede ser. Debe haber algún gualicho. Alguien embroncado con el uruguayo. Si no, no se explica. Van 25 minutos del segundo tiempo y Facundo Ferreyra desborda por izquierda. Tira un centro venenoso y Rodríguez mete la cabeza. Olave queda a mitad de camino, acaban de desviarle la trayectoria de la pelota. Y ella, la bola, entra, despacito, para que duela mucho.

Olave se quedó pegándole al pasto. De la bronca. Porque capaz él podía cortar el centro. Pero el bueno de Rodríguez, 27 años, nacido en Montevideo, quiso rechazar con su pelada. Pero terminó de meterla contra el arco donde estuvieron haciendo el aguante más de 3 mil piratas en Buenos Aires.

Esto ya pasó. Apenas entró la bocha, todos los hinchas de Belgrano se atragantaron con el morfi de cara al sábado por la noche. Como si la película de Colón, dos semanas atrás, estuviera dándose en canal Volver.

Aquel 18 de agosto, domingo tristemente recordado por los incidentes, Rodríguez también fue protagonista. El Sabalero se venía con todo y, en un intento de rechazar la bola, pifió el despeje y terminó en el 2-2 para el equipo de Roberto Sensini.

La maldición. Sergio Rodríguez llegó a Belgrano para la presente temporada. Con Luciano Lollo lesionado (pubalgia), el DT Ricardo Zielinski eligió al hombre nacido en Montevideo fue el elegido para jugar en la zaga. Jugó los cinco partidos del Torneo Inicial y respondió en defensa; salvo los dos infortunios que ayer, en el estadio José Amalfitani, volvieron a soltarle la mano. Sí, la jugada que terminó con el 2-1 de Vélez, fue acaso una síntesis del segundo tiempo que jugó Belgrano. Sin juego. Largo. Impreciso. Ausente.

Lejos del primer tiempo con situaciones de gol a favor, en el complemento, el equipo del Ruso fue su propia contra. Se enredó atrás hasta que llegó la jugada que marcó el quiebre del partido.

El tipo de metro ochenta y cuatro se agachó y el resto se sabe. Aquel pibe que jugó en Danubio, que anduvo por Quilmes y tuvo un paso por Maccabi Tel-Aviv de Israel, terminaría por desmoronar a un Pirata maltrecho y sin luces.

Lunati, en contra. Anoche, el arbitraje de Pablo Lunati volvió a dejar en evidencia su falta de criterio para dirigir el partido. Y sus errores. Amonestó a ocho jugadores de Belgrano e ignoró un penal (mano de un defensor de Vélez) y miró para otro lado. Durante el partido, quiso ser más protagonista que los jugadores, siempre con gestos ampulosos. La B acumula ahora seis partidos sin ganar con Lunati y anoche volvió a padecerlo. Eso sí, Lunati no expulsó a Velázquez por un codazo.

Echarle la culpa sólo a él sería un error. Anoche, Belgrano fue su propia contra. Y Sergio Rodríguez también. Otra vez.

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