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La entrevista más íntima del ¨Cuqui¨ Márquez y sus sueños de volver a ser figura en Belgrano

La Voz del Interior | 24/02/2017


 

Sentados frente a frente, cara a cara, intercambiaron opiniones y, finalmente, renovaron el compromiso, de uno y otro lado. Se trata de Fernando Márquez y Leonardo Madelón, y el episodio no es otro que el encuentro que llevaron adelante en Chile, luego del amistoso con la “U”.

Allí, “el Cuqui” le dijo al entrenador que sus sensaciones no habían sido del todo positivas, incluso –recuerda– internamente creyó que le sería difícil reinsertarse de nuevo en el ritmo del plantel, pero esa charla fue el motor que lo llevó a este presente, en donde aparece recuperado, con confianza, en busca de convertirse en una alternativa para la ofensiva del Celeste.

Algo similar le había pasado en sus inicios, cuando a los 16 años, un conocido, canchero de Unión, lo convenció de que se vaya a probar, algo que hasta ese momento era impensado para él. Son puntos de inflexión en la carrera de un futbolista que se hizo desde muy abajo, que tiene a su familia como el sostén más importante y que trabaja en post de un futuro esperanzador.

El comienzo

Criado en el barrio de Los Troncos, un lugar de la periferia de Santa Fe, “el Cuqui” había hecho sus primeros pasos a lado de una pelota en el club Canarios, un equipo ya extinto, en el que jugó en su preadolescencia. Sin embargo, no fue hasta los 16 que se decidió a probar suerte.

“Después de jugar un torneo barrial, con amigos, con gente que iba de los 16 a los 40, este conocido que trabajaba en Unión me dijo que me vaya a probar. Ahí empecé de nuevo”, rememora.

Aquella vez, en diciembre de 2005, luego de tres días de pruebas, le pidieron que se presente a hacer la pretemporada con el Tatengue en enero.

“No soñaba con ser jugador, ni nada. Pero cuando llegué, quise cuidarlo, entrenarme bien y acá estoy: soy jugador de Primera”, exclama, no sin antes remarcar que ese “no puedo”, esa sensación de quedarse atrás, muchas veces sólo a partir de su cabeza, le ha marcado a lo largo de su carrera.

“También pasó cuando me llamaron con la Primera de Unión. Estaba Carlos Trullet como DT. Ahí pensaba que no iba a poder adaptarme”, señala.

Es que aquellos primeros días se hicieron difíciles.

Recordemos que estamos hablando de un jugador que se salteó casi todas las inferiores, algo que él mismo reconoce como “una gran necesidad” para los futbolistas: “Creía que era todo agarrar una pelota e ir para adelante, y con el tiempo me di cuenta que no es así, que se necesitan los conocimientos técnicos”.

“Justo me tocó jugar los dos primeros partidos con equipos de acá: Racing y Talleres. E hice dos goles. Y ahí di un pequeño giro. El club estaba ordenado, pagaban al día, cobraba más que en Unión, me sentía importante para el equipo, sentía que tenía cualidades para jugar en las categoría”, describe.

Por entonces, sólo eran contadas las veces que viajaba a Santa Fe, por lo que también, desde lo personal y lo humano hubo un crecimiento.

“He pasado buenos momentos, y también algunos malos. Por ahí, los primeros meses eran problemas de mis hermanos (tiene seis hermanos y en ese momento sus padres ya estaban separados), en mi casa, que yo quería resolver desde allá”, apunta como ejemplo, a la vez que recuerda que en esa época conoció a Melisa, su pareja, con quien ya tuvieron a Julieta y con quién espera un segundo hijo.

“También se daba que, estando de novios, quería verla a ella; el extrañar es todo un tema. Comprendo que ella también ha hecho un esfuerzo”, rescata.

La llegada a Córdoba

En esa misma charla, en la que repasa su carrera, Márquez trae de su memoria una idea que, recuerda, se le empezó a clarificar una vez que se supo jugador de fútbol: “En aquel entonces tenía como objetivo jugar en Córdoba o en Rosario; en Belgrano, en Talleres, en Newell’s o en Rosario Central, quería saber cómo sería jugar en alguno de esos cuatro equipos”, afirma en el extenso diálogo con Mundo D.

Y cuando tuvo la chance, no la dejó pasar. “Un mes antes de que termine el torneo (el Federal A en donde consiguió el ascenso a la B Nacional con Crucero, en 2012), me llamaron y, a pesar de que tenía otras ofertas, me decidí por Belgrano”, explica.

Y recuerda que fue clave el llamado a un viejo conocido, “el Picante” Pereyra. “Él me dijo que desde lo humano este club era muy bueno, que me venga para acá”, añade. Claro, ambos habían compartido vestuario en Unión tiempo atrás, por lo cual el comentario del delantero fue tomado en cuenta.

Esa primera etapa en el Pirata también fue dura. Aún tomando asumiendo que era un jugador cuyo rótulo era el de apuesta, ya que venía, efectivamente, de dos categorías más abajo, tuvo seis meses en los que jugó escasos minutos, siempre desde el banco, hasta que, poco a poco pudo instalarse como un integrante más del plantel.

El compromiso

Con casi nueve meses de inactividad, hoy, a poco más de una semana para la reanudación del torneo, espera que este sea un 2017 diferente. “Estoy con muchas ansias de poder estar, aunque sea entre los 18. Después de aquella reunión con el entrenador, quien siempre me pregunta cómo estoy, le dije que no me regalara nada, que por más que me enoje de no jugar, no me regale nada. Y hoy, después de lo que me ha tocado jugar en estos amistosos, de los goles que me ha tocado convertir, siento que no me está regalando nada”, explica.

“Mi objetivo pasa por tratar de jugar la mayor cantidad de minutos en partidos oficiales. Vengo, prácticamente de nueve meses sin jugar, así que voy por eso”, agrega, quien en los últimos amistosos ha contado con la posibilidad de mostrarse en los minutos finales e incluso anotarle, pro ejemplo, dos goles a Olimpo. Goles que hacen, sin dudas, a la confianza.

“Respeto a mis compañeros y a la idea del entrenador, que seguramente tiene en mente el equipo que salió a jugar con Olimpo y que jugará con Instituto, pero yo no me resigno a pelear un lugar”, anticipa. Claro. Sabe que, superada la lesión y la operación en su tobillo izquierdo, esta es una buena chance.

Márquez tiene también otros anhelos. El primero es volver a jugar de local y dedicarle un gol a su familia: “Sería una especie de mini homenaje, por todo lo que se han bancado”. El otro, tener la chance de volver a jugar en Alberdi: “Quiero jugar ahí, cuando esté la nueva tribuna. Estoy muy ilusionado con eso”.

“Ningún club te va a decir vení, te seguimos pagando y no juegues nada. Tengo que defender mi puesto de trabajo”, afirma, consciente de que ahora, una vez recuperado, le toca agarrar la pelota y salir a jugar.

Ese es el compromiso. Está esperanzado en poder hacerlo y su esperanza es, en parte, la esperanza del hincha, quien sabe que si a él le va bien, será mejor para Belgrano.



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COMENTARIOS

Usuario: Anonimo
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Usuario Registrado Robertoagc1cab - 190.18.2...
Grande Cuqui!!! Sos un crack, y se nota que sos buena gente, ojala se te de lo mejor!!!
27/02/2017 00:04

Usuario Registrado Anonimo - 190.122....
seguramente va a ser un idolo poque la gente lo quiere a pasar que muchas veces se va de los partido si el logra estar metido los 90 minutos es un mediapunta excelente que se va a meter en el corazon de la gente este es tu año cuky gastala lo mejor
24/02/2017 17:58

 
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