Qué baile.
Hoy, tengo el orgullo y la suerte de decir que estuve aquel día, en aquella cancha.
Fue y seguramente lo será para siempre: EL BAILE MAS GRANDE QUE LE PEGO UNA HINCHADA A OTRA, que pensandolo bien, ni siquiera merece ser llamada de semejante manera.
Es más, ni siquiera quiero hablar de vos. No lo mereces. Sólo lo hago (y un poco nomás) porque siempre rompes soberanamente las pelotas con desafiarme. Que atrevido..
De una lado era fiesta, descontrol, locura, amor, color, ruido y pasión. Hasta el más sordo del mundo logro escucharte, primera barra.
Del otro era temor, tristeza, desconsuelo, pobreza, plumas. Les juro que no se escuchaba, no se movían. Hasta el más ciego del mundo lo vio, chiquita barra.
Espero que te haya quedado claro lo lejos que estás. Por si quedaba alguna duda, más sólo que nunca te moriste en tu mentira y orgullo barato.
Lo nuestro era la misma fiesta de siempre, a la que me acostumbraron estos colores desde que mi papá apoyo aquella remera celeste en mi cuna.
Me seguís haciendo feliz Belgrano. Mi vida es un camino cada vez más sinsentido sin vos.
Gracias a cada hincha de Belgrano que hoy fue el más generoso y compartió este amor. Lo compartimos, lo vivimos, lo disfrutamos. Y de eso se trata...
Vos, gallina que tanto odio, te lo pido encarecidamente: NO ME JODAS MAS.
Ah, futbolísticamente no fue un baile. Fue un recital.
Te amo Belgrano.
29/07/2012
Lucas Borsatto.