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Soy del Clínicas

Soy del Clínicas

Notapor gaggerocab » Mié May 22, 2013 11:15 am

Testimonio de un gomia. Habitué de este foro, no participa en forma activa. Animate Carlitos!!!! Zoabra a la distancia.

Soy del Clínicas

Carlos Presman, que heredó de su padre la vocación de pertenecer al hospital escuela, repasa su historia y su presente. Los momentos luminosos y los más oscuros, desde su perspectiva de médico.


Si la infancia y la adolescencia son la escenografía donde habitamos el resto de nuestra vida, el Hospital de Clínicas es parte constitutiva de mi existencia.
Allí estudió y se formó como clínico mi padre, desde 1945, y mi hermana, en la década de 1970. Mi viejo, que daba clases los sábados, me dijo que cuando se jubilara iría a ver pacientes al Clínicas, simplemente para seguir aprendiendo de ellos.
Entré a trabajar al hospital el 1° de mayo de 1986. Me tocó un viernes de guardia como flamante residente de clínica médica. Al salir me encontré por azar con mi viejo, que al verme de guardapolvo y con cara de no haber pegado un ojo en toda la noche, se paró frente a mí y tomándome por ambos brazos, me dijo: “Cumplo el sueño de mi vida, mi hijo clínico en mi querido hospital”.
Una semana más tarde, mi papá falleció. Esos años de intensa formación médica marcaron mi vida para siempre. Vivía en el hospital. Comprendí que un enfermo es biología pero sobre todo biografía, aprendí de las escuchas nocturnas con los pacientes en la sala y supe que la muerte es parte de la vida y del ejercicio de la medicina.
En esa época, formarse en el Clínicas no era lo mismo que hacerlo en los hospitales municipales, provinciales o privados. Era un lugar emblemático de la historia cordobesa. Allí se juntaron los estudiantes de la Reforma Universitaria del ‘18, autores del Manifiesto Liminar, los revolucionarios que protagonizaron el Cordobazo del ‘69, los “piratas” del club Belgrano y la bohemia de estudiantes que le dieron letra al genial Alberto Cognigni para crear Hortensia . Con estos antecedentes de historia, política, fútbol y humor, el Clínicas fue mucho más que un hospital, fue un emblema que dio nombre al barrio e identidad a quienes pasamos por él.
El elemento distintivo fue haber sido un hospital escuela, el señero hospital universitario, cuna de los grandes maestros de la medicina local y nacional.
En los años ‘60, el Clínicas, mientras resistía los embates de la dictadura de Onganía, realizaba el primer trasplante de riñón en Córdoba, creaba la primera unidad de terapia intensiva de la provincia, practicaba estudios hemodinámicos, cirugías cardíacas de alta complejidad y formaba las pioneras camadas de especialistas mediante el sistema de residencias médicas.
La huella de la dictadura. El hospital, desde su fundación hasta el golpe de 1976, fue lo que evocamos y celebramos hoy: el gran hospital escuela de la Universidad, donde la educación democrática y libre generó numerosas investigaciones científicas, procedimientos diagnósticos y la prestigiosa atención médica gratuita.
La dictadura dejó su cicatriz de estudiantes y colegas muertos, desaparecidos y exiliados. Un hospital es sólo paredes y camas sin la vital presencia de pacientes, estudiantes y profesionales. En esos años, además de la pérdida irreparable del recurso humano, se prohibió la vida democrática en la Universidad y se demolieron dos pabellones del Hospital de Clínicas.
La década del ‘80 esbozó un resurgir del hospital con la vuelta a la vida democrática; sin embargo, el bajo presupuesto universitario y las dificultades económicas truncaron su recuperación.
En los ‘90, el Hospital de Clínicas fue reducido a su mínima expresión; se transformó en un centro médico de autogestión que debía autofinanciarse. No pudo equiparse tecnológicamente y sumarse a la revolución sanitaria que significaron los métodos complementarios para diagnóstico y tratamiento de alta complejidad.
El Clínicas quedó obsoleto, sin recursos, y al no formar parte del sistema de salud de Córdoba, se despobló de pacientes. Llegamos a dar prácticos con los alumnos haciendo de enfermos, acostados en salas vacías.
Los magros sueldos universitarios y la falta de concursos generaron una diáspora de profesionales que parecía transformar el hospital en un refugio secular de mediocres e ignorantes.
Por esos años pasó de la órbita del Rectorado a la Facultad de Ciencias Médicas.
Se redujo el número de camas, de residentes, y en varias ocasiones, la comunidad se movilizó para evitar que el Clínicas se cerrara.
Una crisis más. La crisis de 2001 disminuyó un tercio más el número de camas y los pacientes llegaron a internarse llevando las sábanas y la comida. El hospital sufría el dolor de haber sido y ya no ser.
Escribo estos párrafos con enorme tristeza por el duelo de lo perdido, las falencias propias y por haber sido testigo de un declinar que parecía no terminar nunca. Me imagino lo que hubieran sufrido aquellos reformistas de 1918, los estudiantes del Cordobazo, mi viejo y todos los que imaginaban otro destino para el Clínicas que había formado a los maestros de la medicina.
En estos últimos años, la construcción de las salas nuevas de Clínica Médica “Ramón Carrillo” y las unidades renovadas de Cuidados Intensivos y Coronarios le dieron un impulso asistencial que se sostiene por el convenio con la obra social nacional Pami.
Nuestras camas son ocupadas casi en su totalidad por adultos mayores con patología geriátrica. Aún no se pudo recuperar la capacidad tecnológica, no tenemos aparato de hemodinamia, resonador o prácticas diagnósticas que requieran tecnología de última generación. En el Clínicas tampoco se realiza la investigación científica que distinguió al hospital universitario escuela como un centro de referencia nacional en producción académica y capacitación.
Sólo quienes llevamos una vida trabajando en el hospital sabemos del dolor que nos ocasiona repasar la historia reciente y recordar estos 100 años del Clínicas.
Cada mañana a las 7.30 hacemos revista de sala con los residentes de clínica médica de los pacientes de la guardia central y los internados. Renovamos a diario la pasión por la medicina, por diagnosticar, por asistir pacientes, por aprender, por pertenecer al Clínicas.
Porque sabemos que el dolor de la realidad actual, en este centenario, es menor que el tamaño de nuestra esperanza de que el querido Clínicas vuelva a ser lo que fue: el gran hospital escuela de la Universidad Nacional de Córdoba. Porque desde aquellos fundadores de 1913 a la fecha, incontables médicos llevan grabado en el alma: soy del Clínicas.
Los lugares más calientes del infierno están reservados para aquellos que en tiempos de crisis moral mantienen su neutralidad. Dante Alighieri.
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Re: Soy del Clínicas

Notapor Flaco » Sab May 25, 2013 10:56 am

Muy emocionante.
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Re: Soy del Clínicas

Notapor pirataafgano » Mié May 29, 2013 11:42 am

Recién hoy tuve tiempo de leerlo. Como dice mi amigo personal Flaco, emocionante!
Felicitaciones a Carlitos por el relato. Y por el amor al viejo y glorioso Clínicas.
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Re: Soy del Clínicas

Notapor CelEsteAmor » Sab Jun 08, 2013 4:20 pm

Gracias por compartirlo. Hacía rato que no leía algo así en el foro. Muy clara y sentida semblanza de cómo la formación en la educación pública y el hospital público alimenta el espíritu colectivo que tal como lo describe, la dictadura cívico militar se encargó de desaparecer mediante el secuestro , la tortura y "democracia" mediante, los gobiernos que sucedieron se encargaron de desbaratar lo público como un golpe difícil de recuperar.
El jueves pasado pude ver por cable el documental Memoria para Reincidentes.con imágenes inéditas del Cordobazo, donde se ve el Clínicas en plena lucha, también se ven imágenes del Vivorazo en marzo del 71 cuando más de 500 manzanas de la ciudad fueron tomadas por estudiantes y trabajadores y lo relaciono con el post porque Uriburu, designado interventor provincial por Levingston, en esa oportunida declaró públicamente que “confundida entre la múltiple masa de valores morales que es Córdoba por definición, se anida una venenosa serpiente cuya cabeza pido a Dios me depare el honor histórico de cortar de un solo tajo”. Y por la noche agradecía a la federal por su "eficiencia" en la tarea de "desalojar a la víbora del barrio Clínicas" A otro día debió renunciar, pero los que vinieron continuaron con el terrorismo de estado.
Sin embargo, celebro leer incluso por este foro, que "la víbora del Clínicas" sigue vivita y coleando en el espíritu de aquellos como el Dr. Presman que fueron protagonistas de una experiencia en la que la convicción forjada en valores como los que su padre le trasmitió, nos legaron heramientas para aquellos que nos hemos propuesto reincidir.
Saludos
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Re: Soy del Clínicas

Notapor flakofer » Mar Jul 02, 2013 5:58 pm

Muy bueno el texto, y realmente me alegra que Belgrano este haciendo convenios con el Clinicas, ojala podamos aportar nuestro granito de arena para levantar esa centenaria institucion (así como estamos levantando nuestro proprio Club). Alberdi es el Clinicas también, es la Piojera, es el Gigante, ojala todos volvamos a ser referencia en Córdoba y porque no en el pais...
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